
Nos encontramos en un momento importante, difícil, en el que empezamos a tomar verdadera conciencia de que lo que está sucediendo con el medio ambiente, está estrechamente relacionado con nuestros actos, grandes, pequeños, actos cotidianos, que los hacemos ya por pura inercia, sin pensar en sus consecuencias, pero en nosotros mismos esta la solución, el consumir productos ecológicos es una de ellas, hoy en día no es raro el escuchar los beneficios que nos aporta a la salud el tener una alimentación sana y equilibrada, basada en comer verduras y frutas frescas, pero por otro lado se nos advierte de los peligros que pueden ser, tanto a corto, medio y largo plazo, la presencia en los alimentos de restos de plaguicidas, sustancias tóxicas”.

Se puede alegar que consumir productos biológicos o ecológicos resulta caro y no está al alcance de todos los bolsillos, pero hay que tener presente que los alimentos de producción convencional consiguen mantener precios bajos a base de mecanizar e industrializar los procesos de producción y, sobre todo, forzar las plantas cultivadas con infinidad de agroquímicos.